sábado, 28 de abril de 2012

Invisible

Invisible



Muchos creen conocerme pero que equivocados todos ellos, si tan solo se preocuparan por preguntarme como estoy o que pienso de la vida lo entenderían, pero no es así... por lo menos en mi caso no sucede que alguien me pregunte como estoy con el ánimo de prestarme su hombro para exorcizar todos mis demonios y al contrario siempre termino prestando mi hombro aunque mi espalda y todo mi cuerpo carguen un gran peso. 
Si quisieran conocerme se darían cuenta que no soy tan valiente como muchos piensan, que le temo a todo, al ridículo, a los payasos, a las alturas, a la vejez, a ser soltera por el resto de mi vida, a morir sola, a no tener a mi mamá o a mi hermana algun día,  a los grupos de más de 2 personas y por consiguiente a las exposiciones, a decir cosas ridículas, a dar un mal concejo, a decir que NO, a equivocarme, a caerle mal a las personas, a las gallinas, a la báscula y a mi entre muchas otras cosas.
Si me conocieran sabrían que amo a la misma persona hace más de 6 años, que esa persona me dejó el corazón roto, que me duele pensar que decidió estar con alguien que es mejor que yo, que daría lo que fuera por un beso...

Si me conocieran sabrían que detesto fingir que estoy bien, ¿por qué debo sacrificarme para no molestar a nadie?, solo porque todos odian el dolor y huyen de el, huyen de ti.

Si  me conocieran sabrían que nunca digo un te quiero sin sentirlo, que en 1 minuto puedo querer a alguien solo con mirarlo, oírlo o sentirlo y que en el mismo minuto lo puedo odiar profundamente, que no soy amiga de todo el mundo y que cuando ofrezco mi amistad lo hago para toda la vida, no soy de raticos.
Bueno pues me harté de tanta melosería, de tratar de caerle bien a todo el mundo, me harté del peso de esta máscara que llevo puesta cada día para que nadie sepa que estoy mal, me harté del mundo, del trabajo, de la universidad, de ana, de mi.

Haré un experimento y dejaré mi corazón a un lado, lucharé con él cuando sea necesario, hoy me vuelvo una persona fría y pensaré más con la cabeza que con el corazón. No se que quiero pero algo tendrá que pasar.


domingo, 22 de abril de 2012

"EL COCO"

“Duérmete niño, duérmete ya, que viene el coco y te comerá”...

No se a cuantos niños (incluyéndome) les cantaban esta canción de “cuna”. Ahora que lo pienso resulta aterradoramente tétrica y se que si hoy me la cantaran no podría dormir, pensándolo bien sería una buena estrategia porque en estos días preferiría no hacerlo, pero ya les contaré el porqué. Así pues el famoso “Coco” creció a mi lado, en mi “cuna” y aún ahora sigue allí.
  
Pero quién o qué es el Coco?
El Coco es un personaje popular caracterizado como asustador de niños, con cuya presencia se les amenaza si no quieren dormir.” 
En mi caso el no querer dormir no es el problema, sí que quiero dormir pero no lo logro, por lo menos no un sueño reparador, al contrario, tengo pesadillas toda la noche y es al Coco a quién le reconozco toda la culpa, él, que no quiere dejarme dormir para poderme “comer” o en mi caso “atormentar”. Imagino como espera ansioso debajo de mi cama el momento en el que despierto asustada con el corazón a punto de salir por mi garganta arrepentida por haberme dejado vencer del sueño.
 “Duérmete niña, duérmete ya, que igual vendrá el coco y te comerá”
Pues quiero contarles que he pasado una noche inolvidable con el Coco, ya antes nos habíamos sentado a “echar rulo” (conversar) como dos buenos amigos, pero esta noche me atormentó como hace mucho no lo hacía. El primer recuerdo que tengo de su existencia fue, no con la canción de cuna que me cantaba mi madre, porque no comprendía realmente su significado, sino una noche que estando tras mi corral aún en pañales soñé que mi mamá y mi hermana mayor nos dejaban en la parte de atrás del carro a mi hermana melliza y a mí mientras salían a “la tienda” a comprar no se que vaina! Acto seguido, el carro que había sido parqueado en una loma empezó a rodar hacia atrás, lo veía todo desde afuera, 2 pequeñas niñas sin saber que pasaba y su madre junto a su hermana mayor despreocupadas haciendo sus compras. No se porque nunca voy a olvidar ese sueño pero es extraño que mi hermana melliza y yo soñáramos lo mismo, con una pequeña diferencia de color! Ella lo soñó a blanco y negro y yo a full color!, suena raro pero así fue y de esta forma transcurrió mi primer encuentro cercano con “el Coco”.

Aclaración: NO! Las hermanas mellizas no sienten el dolor de la otra o del mismo modo en sentido contrario! Increíblemente son muchas las personas que nos preguntan lo mismo! Mucha telenovela, y SÍ! Yo también me vi la viuda de blanco pero NO sentimos lo mismo. 
Una vez aclarado este pequeño detalle continúo con el segundo encuentro, el cual fue el primero de muchos durante un tiempo. Como en mi caso el Coco no quiere que duerma para poderme comer, se aprovechó de la situación, mi hermana mayor, debido a su estado de alcoholismo y drogadicción, se iba de la casa por algunos días sin que supiéramos de ella y yo amándola profundamente y considerándola una especie de ídolo, dejaba de dormir, me despertaba a altas horas de la noche preguntando si ya había llegado, una vez más el Coco evitaba que durmiera plácidamente. Así sucedió mucho tiempo hasta que un día mi mamá, que no quería verme sufrir más, me pidió que dejara de preocuparme por ella, “benditas palabras” al día siguiente la olvidé casi por completo, se convirtió en un habitante más de mi casa y desde ese momento salió de lo más profundo de mi corazón, aún siento que no la amo como lo hacía antes, es más bien un cariño que por naturaleza se adquiere con el llamado de la sangre.
Mi tercer serie de encuentros con “el Coco” es un poco más irracional y comenzó cuando aún era una niña, - las niñas no deben ver películas de terror – decía mi mamá, pero hice caso omiso de sus advertencias y me senté a ver junto a ella la película más aterradora que haya visto jamás! “IT”, allí un payaso macabro, perverso, aterrador, feo y mil cosas más atormentaba a los niños (como el coco) y luego los mataba (a diferencia del coco). De esta película surgió en mí un gran miedo a las alcantarillas o a los escalones que dejan ver el fondo debajo de si, recuerdo una escena donde un niño jugaba con un barquito de papel y éste se iba por la alcantarilla, luego el payaso aparecía a devolvérselo y cuando el niño trataba de alcanzar el barquito “la cosa” (el payaso) le arrancaba el brazo (aunque la película no es sangrienta es muuuy tétrica). Desde ese día evito pasar frente a una alcantarilla y cuando subo un escalón lo hago corriendo porque inconcientemente creo que una mano va a atrapar mi pie, además lo obvio: no puedo ver un payaso sin morirme de  miedo. Prometo solemnemente no ser cómplice si mis hijos van a ver una película de terror, para que como yo, no culpen a su madre!
 
Ahora tras conocer mi historial de encuentros con el coco puedo contarles los últimos acontecimientos. Todo pasó lentamente, allí estaba yo subiéndome a un taxi con la imagen borrosa de un rostro “amigo”, no se quien era realmente, no lo recuerdo, tengo muchas lagunas de esa noche, supongo que era él, el Coco jugándome una mala pasada - ¿quieres tomar algo? Preguntó ansioso, - Porqué no? Respondí, después de todo era una noche para celebrar, algo estaba por pasar, lo sabía. Acto seguido apareció de la nada un vaso de vidrio pequeño con un líquido transparente que instantáneamente adormeció mis labios al tocarlos, en ese momento empezaron a dormirse mis sentidos, todo era más y más oscuro cada vez, lo único que parecía funcionar correctamente era mi mente, sabía muy bien que algo malo estaba pasando, estaba siendo traicionada, algo muy malo estaba por pasar, recuerdo pensar que debía escapar si quería salir bien librada, pero mi mente estaba desconectada de mi cuerpo por lo que no era mucho lo que podía hacer. Luego de un largo trayecto recuerdo ver  una imagen borrosa de lo que creía era un hospital, alguien se había compadecido de mí y después de todo nada malo iba a pasarme, ¡que susto me habían hecho pasar!, el taxi se detuvo y mi “amigo” me ayudó a bajar de él, ¡que alivio! Todo iba a terminar, o al menos eso pensé erradamente pues en un instante empezaron a llegar de todos lados muchos hombres que venían hacia mí amenazantes y ansiosos como si fueran a reclamar un premio.

OSCURIDAD… Por un tiempo dejé de sentir, perdí totalmente el conocimiento desplomándome sobre el cemento. Comencé poco a poco a recuperar la noción del espacio que ocupaba aunque mis sentidos no respondían aún y mi mente continuaba desconectada de mi cuerpo, sentía como éste era puesto en posición vertical con la cabeza sobre el suelo y finalmente 2 golpes secos de mi cráneo sonaban sobre una superficie dura. No veía, no me dolía, solo sentía, no se como describirlo, pero sentí que mi cráneo se rompía, seguido a esto, mi cuerpo que estaba sostenido sobre un eje (que no puedo describir porque no veía) era ahora puesto en posición horizontal y una sensación diferente invadió mi mente, no puedo decir que era calor, pero por la reacción de mi cuerpo se que lo era, mi cuerpo estaba expuesto a las llamas, sentía sin dolor, como la piel de mi cara se derretía y mis brazos se torcían, estas dos son las principales sensaciones que recuerdo pero imagino que lo mismo le estaba pasando al resto de mi cuerpo, recuerdo desear intensamente que esa tortura acabase, quería morir rápidamente, “no quería sentir más” aunque agradecía que no hubiera dolor. – ¿estaré soñando? – Pensé, - si es así quiero despertar…

Mi cuerpo se hacía cada vez más liviano, sentía que podía volar, aún más oscuridad! Un golpe seco y desperté en mi cama agradecida por tener mi cuerpo completo, que ironía, este cuerpo que tan poco me gusta. 
La pesadilla más real y horrible que he tenido en toda mi vida, normalmente no me acuerdo de mis sueños y si lo hago nunca es de principio a fin como esta vez. Espero que el Coco tenga mejores cosas que hacer esta semana que venir a atormentarme pues no ando de ánimos, solo quiero dormir y olvidarme de todo.

Querido Coco,
"Gracias por acompañarme, pero te dejo todos los dulces que no me voy a comer en la nevera para que no te aparezcas en mi cama"

lunes, 9 de abril de 2012

SANTA SEMANA!

No el que peca empata si reza...
"Escena Matilda"
Santa Semana! me hubiera dedicado con gusto a rezar si hubiera sabido que en lugar de eso me iba a descontrolar de esa manera. Mientras mi mamá muy juiciosa se levantaba más temprano que todos a rezar, yo dormía hasta tarde y me dedicaba todo el día a comer lo que se cruzara en mi camino. Ahora, lejos de esa semana, me veo como el "gordito" de la película "Matilda" en la escena donde debe comer hasta el último trozo de un gigante pastel de chocolate, y victorioso levantar su bandeja totalmente vacía. Pues bien! me resultó imposible empacar a Ana en mi maleta, o tal vez opté por tener unas vacaciones de todo: universidad, trabajo, responsabilidades, más responsabilidades y, por último, Ana. 
Vivo lejos de mi familia hace 2 años por lo que estoy acostumbrada a mi soledad, no tengo quien me de lata o quien se preocupe por que comí o no comí, y si  por alguna razón alguien se empieza a dar cuenta de mi "problemita" me resulta fácil evadirlo y aunque no siempre me creen no tienen más remedio que fingir que lo hacen y basta con dejarlos verme comer una sola vez para que olviden con gusto el tema (aveces quisiera que no fuera así).
Pensé entonces que iba a tener unas buenas y muy merecidas vacaciones, además de ver a mi mamá y mis hermanos también iba a ver a mi mejor amiga y me olvidaría de todo. Confieso que soy una mimada y me hace mucha falta la compañía, pero no cualquier compañía, no me conformo con estar rodeada de personas a las que no les importo y que por lo tanto tampoco me importan lo suficiente, prefiero estar acompañada de las personas que por algún insignificante motivo se han metido en mi corazón, "energía" ese es mi principal criterio de selección y no es necesario estar presente para sentirla.
El caso es que esta semana no fue lo que yo esperaba, sí descansé, es cierto, pero no de la mejor manera. Asma! ¿porque en vacaciones?  estuve enferma toda la semana sin poder salir de mi casa y me invadió la ansiedad  seguida por los mimos de mi mamá, y como los límites y yo no nos llevamos bien, comí y comí sin parar, aún estando llena quería más, no podía controlarme pero tampoco podía dejar de comer para no alertar a mi mamá, esto sumado a que Ana no viajó conmigo :P. Es así entonces como la enfermedad, mi mamá y mi mayor monstruo (YO) me llevaron a engordar calculo casi 3 kilos, no estoy segura exactamente de cuantos, porque si a algo le temo es a la báscula! pero lo noto en cada centímetro de mi cuerpo, y es así como pago mis excesos! 
Y Aunque dicen por ahí que no el que peca empata si reza, la decisión está tomada! AYUNO desde hoy, en realidad no como hace un poco más de 30 horas e intentaré mantenerlo por 10 días, tal vez agregue unos trident para la anciedad pero no más, y para los que no les guste tómenlo como un ayuno espiritual (humildemente negamos algo a la carne para glorificar a Dios, mejorar nuestro espíritu, y profundizar en nuestra vida de oración). 
Tengo muchas culpas que pagar xD.

Iré contándoles como me va. Suerte para mi!

viernes, 6 de abril de 2012

EL MONSTRUO SOY YO

Que mejor manera de empezar a contarles sobre mis monstruos que haciéndolo por el más grande y terrorífico de todos...


Resulta complejo describir lo que este monstruo representa para mi, pero intentaré ilustrarlo de la mejor manera.

Me ha seguido de cerca durante gran parte de mi vida acercándose cada vez más a mí hasta casi mezclarse con mi propia carne, se ha vuelto incluso “mi monstruo consentido” y le he cogido más cariño del debido. Es por esta razón que resulta casi imposible para mi separarme de él (como si se tratara de una relación verdadera).
A diferencia de otros monstruos sería imposible contar las ocasiones del día en las que se me aparece, lo hace cuando me levanto, cuando me baño, cuando camino, cuando me deprimo, cuando intento socializar, cuando como, cuando no como,… en fin, está presente en cada momento del día y en la mayoría de las actividades que realizo impregnándoles un poco de sí mismo en cada una de ellas, sepultando capa tras capa mi verdadero yo. 
No recuerdo bien el momento exacto en el que fue concebido pero creo que fueron una serie de desafortunados eventos, más que uno solo, los responsables de su nacimiento, uno tras otro fueron concibiendo mi gran monstruo, incluso antes de mi nacimiento.  
Todo empezó quizá el día en que mi padre, como cualquier niño curioso, a sus 6 años y sin saber que hacia, decidió probar un tarro de “Diablo Rojo” que encontró en su camino (potente agente químico, especialmente diseñado como destapador de cañerías) con lo cual casi muere tras el cierre de su esófago y otros problemas de los cuales, a decir verdad, no he preguntado mucho que digamos. Años despues, más exactamente el día de mi cumpleaños número 1, mi papá se ahogó cuando comía, su esófago se habia empezado a cerrar lentamente con los años de nuevo pero “no tenía tiempo para ir al médico” así que se debilitó hasta tal punto que ese día y con previo, pero ignorado aviso, éste se perforó llevando comida a sus pulmones y causando su muerte un mes después en el hospital. 
Tras este evento mi mamá no tuvo más remedio que salir adelante sola e intentar ocultar su gran tristeza pues mi papá habia sido el amor de su vida durante muchos años, mi hermana mayor, quien sufría de complejo de Electra, se sumió en las drogas y el alcohol, tal vez intentando escapar, conviertiendo a mi familia en un completo caos, por un lado mi hermano se volvió un rebelde “con causa” y por otro lado mi mamá se sumió en la depresión intentando mantener a sus dos pequeñas a salvo (mi hermana melliza y yo). 
La convivencia se volvió insoportable, aún recuerdo el constante aliento a boxer de mi hermana, las manchas en las cortinas con este fuerte pegamento, los escándalos, las alucinaciones donde debía quemar la casa a petición de las ánimas… son muchos recuerdos, pero el caso es que, tal vez a causa de todo esto, mi madre empezó a comer más de lo debido con lo cual se convirtió en una mujer obesa, no se bien cuando sucedió, simplemente no tengo un recuerdo de ella sintiendose bien consigo misma, inumerables dietas realizadas un par de días y luego abandonadas, hicieron parte de mi diario vivir a su lado con lo cual fui obsecionandome yo también por no verme como ella (espero que nunca lea esto).  
Con el paso de los años y tal vez con la ayuda de mi inevitable condición de adolescente, se fue haciendo más fuerte en mi cabeza la idea de que mi cuerpo no era como el de la mayoría de las niñas, me veía diferente a ellas, quienes se esforzaban por verse cada vez mejor, mientras yo me esforzaba por tapar mi figura con anchas camisetas y chaquetas, en un desesperado intento por eludir los cambios de mi cuerpo. Ellas (digamos que las populares de mi clase) eran, lo que yo quería ser, únicamente hablando de apariencia, pues siempre tuve a mi lado a las 2 mejores amigas del mundo y aunque muchos profesores pensaban que era mejor separarnos nunca lo lograron, (aún seguimos siendo inseparables). Para no desviarme del camino debo continuar diciendo que “las populares” aunque este concepto no era muy fuerte en mi colegio, se esforzaban por hacernos sentir a las que no eramos parte de su grupo, como “nadie”, resaltando tus defectos y ríendose de ti a escondidas y aunque nunca les presté mucha atención, inevitablemente fortalecieron este, mi monstruo. Así pues, nunca me sentí bien con mi cuerpo, por mi madre, por mis compañeras, por las actrices de mis novelas preferidas, por mi misma, por mil cosas que una a una han hecho de éste un monstruo aterrador. 
Pues bien… su nombre es Ana y ocupa la gran mayoría de mis pensamientos, reclama mi atención de una forma injustamente obsesiva y aparece entonces cuando pienso en comida (todo el tiempo) comer, no comer, da igual, ambas cosas me obsesionan de la misma forma, es todo o es nada, simplemente para mi no existen términos medios, y es asi como muchas veces me encuentro en algun lugar (cualquiera) cruzando los brazos sobre mi vientre, totalmente conciente del espacio que éste ocupa, debatiendo mi existencia entre dos caminos, atracarme o ayunar. 
Esta desición no es fácil, atracarme significa desahogar todos mis problemas llenándome de sensaciones que sólo la comida me proporciona (en esta época de mi vida) y tal vez suene a excusa pero aunque comer realmente me encanta, no es más que un escape de la realidad, me hace sentir momentáneamente feliz y, por pocos segundos, mis problemas se esfuman, son esos segundos los que generan tal adicción en mi. Sin embargo, paulatinamente y en forma ascendente me empieza a embargar un gran remordimiento, regresándome a la realidad, haciéndome sentir terriblemente decepcionada de mi misma y devolviéndome la conciencia del volumen de mi carne, conciencia que, aunque al parecer, ligeramente “distorcionada” de mi apariencia, también llamada “dismorfia corporal”, me hace odiar profundamente cada centímetro de mi cuerpo, alejando cualquier asomo de vanidad y haciéndome desear con todo el corazón y tripas pasar desapercibida por el mundo, jugando a ser la mujer invisible, avergonzada por el gran tamaño de mi cuerpo y la cantidad de grasa que siento revolverse en mi interior, comparándome a cada instante con cualquier persona que se cruza en mi camino, deseando ser “diferente”, o tal vez algo menos lejano de toda posibilidad: construir una máquina del tiempo y, sin miedo a comprometer mi existencia, volver al pasado y deshacerme de cualquier posible evento causante de todo este caos y revoltijo de monstruos que se apoderan de mi mente. 
"Mi círculo vicioso"
Así pues, éste primer camino no es mi preferido, a pesar de hacerme feliz por un momento hace parte de un círculo vicioso del cual resulta increiblemente dificil escapar.
Por otro lado, existe también un segundo camino: ayunar, y aunque es el más dificil de los dos, es también el más satisfactorio, decido no comer, ningún sólido va a ensuciar mi cuerpo (comer se vuelve sinónimo de decepción y vergüenza consigo mismo) solo estando metida en esto hasta el cuello me doy cuenta que aunque empezó con el deseo de ser más flaca, terminó siendo algo más, mi prioridad ya no es serlo, simplemente termino desahogando todas mis frustraciones en la comida, echándole la culpa de todo lo que me pasa y jugando al que más “aguante”. Durante este tiempo afloran todos mis instintos trayendo a la superficie incluso a los monstruos más profundos de mi ser, me vuelvo totalmente sensible al más mínimo comentario convirtiéndome automáticamente en una víctima del mundo, incluso del aire que respiro, y cualquier frase que me dicen, por insignificante que sea, tiene el poder de remitirme instantáneamente a cuando era realmente una ballena, me hace suponer que esta persona me veía fatal, y me sonrojo… ¡que vergüenza! ¿cómo podía salir a la calle? estaba tan expuesta, tan vulnerable a la crítica… Y como cada gran monstruo viene bien acompañado de pequeños monstruitos seguidores, aparece un nuevo monstruo, mi reflejo en el espejo. Como odio los espejos! son inevitablemente adictivos, no puedo pasar a su lado sin ver mi “espantoso” reflejo en ellos, trato de evitarlos, de taparlos con cualquier cosa que se cruce en mi camino, pero no puedo, termino destapándolos y mirando de reojo nuevamente “mi reflejo”. No puedo escapar de él, incluso en mi trabajo lo encuentro en cada esquina, vitrinas, baños, ventanas, mármol, puertas de vidrio, cerámica, todo me invita a verlo. Verme o sentirme se vuelve insoportable en algunos casos, incluso en la soledad de la ducha me descubro esforzándome por desaparecer mi vientre, quedándome casi corta de respiración, deseando poder cortarlo con un chuchillo (que aterradora, pero cierta línea, no podía suprimirla). 

Es así como termino encerrada en una burbuja de cristal creando todo un mundo de barreras, allí nadie es bienvenido, nadie con el poder de tentarme… y aunque trato de poner mi mejor cara de pastel (que ironía), a leguas se nota que no estoy bien, mis ánimos están por el suelo, no tengo energía suficiente para trabajar, el frío me envuelve y el sonido de mi estómago se convierte en el único arrullo para el sueño que poco a poco he ido perdiendo dando paso al insomnio que ahora acompaña mis angustias.  
Ninguno de los dos caminos es convencional, pero son sólo caminos ¿y quién dice que alguno de los dos es bueno o malo, correcto o incorrecto?, cualquier respuesta estaría condicionada a sezgos culturales pues crecimos en medio de una sociedad regida por un cánon de belleza donde entre más flaca sea una mujer, mejor para “todos”, más status, más éxito. No lo digo yo, no lo comparto, simplemente ciertas percepciones del mundo han sido condicionadas por las marcas, los medios, incluso por nosotros mismos, así que una vez más y haciendo honor a mi monstruo, “somos víctimas del mundo”. Este tema está tan trillado (agotado) que no voy a profundizar en él, basta con decir que mi monstruo está más allá de estas excusas, realmente no encuentro donde más escudarme que en mi falta de cordura, con lo cual me doy cuenta que tal vez “el monstruo soy yo”.  

No soy Pro-Ana, no soy Pro-Mía y aunque estoy más allá que acá, hacen parte de mi mundo. No los apruebo, no los promuevo y mi blog no estará lleno de fotos de mujeres perfectas, dietas o concejos para dejar de comer, sólo quiero dar una perspectiva de mi mundo, compartir mis experiencias con ciertos monstruos con los que muchos/as de ustedes han vivido y para decirles, aunque se que no sirve de mucho, que no estamos solos y que aunque pensamos que nadie nos entiende, siempre hay alguien que en algún rincón del mundo comparte las mismas experiencias que nosotros, experiencias que van concibiendo monstruos que crecen y se hacen fuertes con el tiempo y que de no combatirlos a tiempo se roban nuestra razón alejando cualquier posible asomo de cordura.