jueves, 14 de junio de 2012

MI LOQUERA Y YO

Han pasado algunas cosas estos días, entre ellas debo confesar que en lugar de comida me he tragado unas cuantas palabras…


Cito textualmente “Es verdad que necesito un psiquiatra y que NO voy a ir!”, pues bieeeen lo he hecho, me he adentrado en el maravillosho mundo de losh loquerosh, en mi caso loquera. Debo confesar que ha sido una experiencia agradable pues, si bien me imaginaba un monstruo más con grandes lentes, pelo alborotado y uno que otro brazo adicional, lo cierto es que me he encontrado con una mujer muy interesante, bonita, irritablemente delgada y sinceramente un poco más cruda de lo normal, cosa que viniendo de su encantadora voz, no está mal. En realidad me encanta su crudeza, me encanta que no me compadezca, que no me diga que estoy delgada como el resto del mundo que me rodea para que deje de hacer “burradas” -como les dice ella- y, en lugar de decirme mentiras, se sienta al frente en otra silla -aunque preferiría que se sentara a mi lado- y me oye decir las mismas burradas de siempre mientras pone su mejor cara de poker y me ayuda a entender un poco lo ilógico de mi conducta, cosa que no me molesta, es decir, si fuera lógica, tal vez yo sería su psiquiatra y ella la de la teja corrida.

¿Qué si en realidad sirve la terapia? Eso lo sabré con el tiempo, por ahora debo decir que me agradan las “onces” o el “alguito” como le decimos en mi tierrita, sin galleticas o café, solo palabras que, lo crean o no, se quedan en mi cabeza martillando el poco de cordura que me queda, reforzadas además por el mágico efecto de las pastillas; gracias a ellas “el sol no brilla más” como me dijo mi loquera el primer día pero, aunque sigo con mis ayunos, les debo el que ya no me atraque, me corte o acuda a Mía, al menos hasta ahora. Confieso también que no puedo evitar sentir algo de culpa por agradecerles a estas pastillitas que me hayan ayudado a quitarme la ansiedad por comer porque así se han vuelto más llevaderos mis ayunos.

Ser loquero no debe ser nada fácil, no envidio en lo más mínimo el hecho de estar todo el día oyendo personas totalmente ilógicas, incoherentes o alejadas de la realidad, exorcizando todos sus demonios y dejándolos flotar en la atmósfera, con lo cual no dejo de pensar en lo imposible que debe ser evitar absorber toda la energía negativa de tan peculiares personajes (me incluyo). Así pues, envidio también su habilidad para esconder sus propios monstruos logrando de esta forma actuar con plena objetividad, cosa que yo no podría hacer teniendo en cuenta que mis monstruos me superan en volumen, con lo cual mis actos resultan netamente emocionales (burros) en la mayoría de los casos. Me siento entonces en deuda con mi loquera, tal vez le lleve una pecera con 3 limones, un vaso con agua, una planta o puede ser que le recomiende unos baños de sal y limón, dicen que absorben las malas energías. Así pues, prefiero que me vea como bruja y no como loca, cuando pensándolo bien la loca es ella por escoger tan difícil profesión!


Ahhh! debo confesar que me ha desilusionado un poco la falta del péndulo y la camilla, promesa de una que otra película de locos como yo.