sábado, 28 de julio de 2012

INOFENSIVO

No me imagino el día en que al fin inflando mis pulmones de aire pueda gritar al mundo lo conforme que estoy con lo que me ha tocado

Si bien es cierto que existen muchos conformistas en el mundo, existimos otros “tantos” inconformes con alguna pequeña o gran parte de lo que nos ha tocado, siempre pensando en que todo podría ser mejor y haciendo comparaciones odiosas con cualquier persona por mínima que sea su ventaja. Entiéndase por ventaja todo aquello que nos hace hervir la sangre de la envidia y entiéndase la envidia como la encarnación misma de nuestros más profundos resentimientos, aquellos que se hacen fuertes con el tiempo y principales responsables de éste, un monstruo del que poco me avergüenzo.
Volando como globo...

Y es que me pongo roja como un tomate (un tomate maduro xD) cuando al empinarme para alcanzar algo muy alto, recuerdo que existen personas más altas que yo y que además de eso no usan tacones o_0; Cuando me voy a levantar y recuerdo que en Hong Kong se van a acostar (zzzzzzz); cuando al ver Disney recuerdo que ya no tengo 11 años y que blanca nieves, cenicienta, la bella durmiente, Pocahontas, Ariel e incluso hasta Mulán (disfrazada de hombre O_o) encontraron su media naranja por no decir príncipe azul (ya saben que preferiría un sapito); cuando recuerdo que hay personas que pueden caminar en lugar de rodar o volar como un globo por el mundo o cuando alguien recibe una buena noticia mientras yo sufro resignada el efecto de las poderosas leyes de murphy "si algo puede salir mal, saldrá mal". 

Pese a esta confesión quisiera recalcar que la envidia es un monstruo que "todos" cargamos en algún momento de nuestra vida, la diferencia radica (según yo) en su clasificación; ésta se divide en dos grupos: envidia de la buena y envidia de la mala, muy a mi favor mi monstruo se encuentra en el primer grupo y es por esta razón que no deseo que a quien me lleva ventaja lo parta un rayo o lo pise un tren (tal vez algunas veces xD) al contrario de muchas personas que harían hasta lo imposible por sabotear el objeto de su ventaja, yo nunca lo haría... 

Es así como considero a éste, mi monstruo envidioso, totalmente inofensivo para la sociedad y sólo un poco peligroso para mi. 

Tán - Tán - El fín