martes, 3 de septiembre de 2013

SUEÑO DESPIERTA - PARTE I

Sueño despierta que dos sombras se acercan a mí, no se de donde provienen, sólo se que no las conozco y que seguramente no tienen buenas intensiones. No logro ver sus caras, tengo la vista tan nublada, mi piel tan húmeda, y una maraña de pelo mezclado con sudor cubre gran parte de mi rostro impidiendo aún menos que las reconozca.

Finalmente logro ver a una de aquellas extrañas figuras que intenta levantar uno de mis pesados brazos mientras la otra figura intenta sujetarme un pie con las dos manos aunque sus dedos no encajan completamente en mi tobillo. No lo soporto, aquel contacto me pone nerviosa, estoy tan acostumbrada a permanecer sola que me revuelco, grito, esfuerzo mis ojos para ver en la oscuridad aunque tal vez aún haya un poco de luz, esa luz que mis ojos han evitado por tanto tiempo. No quiero que me toquen, no quiero que me miren, LO SE! estoy tan pesada que no logran cargarme, tantos años acumulando grasa, sepultando mis órganos y mis huesos en los más profundo de lo que algún día fue un cuerpo, ahora éste solo parece una gran masa olorosa que quisiera desaparecer con el chasquido de mis dedos, pero ni siquiera logro juntar el índice con el pulgar. Me duele tanto, por favor, déjenme sola lamentando a cada segundo haberme convertido en esto, me resulta tan extraño tener compañía, aún más cuando ésta es indeseada. Sigo revolcándome entre empaques de comida, harapos mal olientes, suciedad. Mientras tanto las dos oscuras figuras parecen no rendirse ante mi desesperado intento de alejarlos, se acercan más de lo que quisiera, un ahogado grito sale de mis gruesos labios seguido del dulce sonido del silencio y una repentina ola de oscuridad inunda el espacio que habito, si es que queda espacio a mi alrededor. Me siento algo mareada y adolorida, como si un meteorito hubiera caído encima de mí, abro los ojos, se ha ido la oscuridad, todo parece más claro ahora aunque mi visión sigue un poco borrosa, ¿por cuánto tiempo habré estado inconciente? ¿dónde estoy? poco a poco mi visión se aclara.
- ¿Cómo te sientes?, pregunta una voz tierna. Es alguien que quiero mucho, mi hermana, después de todo no estoy tan sola, ella siempre ha estado cuando la he necesitado, le he dicho que no le hable a mi mamá de mí, por eso no ha venido, creo que ha cumplido su promesa. Me da un abrazo, sus lágrimas humedecen mis mejillas, como me duele verla así por mi culpa.
- Llevas 3 días internada, dice, y deja ver en sus palabras una profunda preocupación.
CONTINUARÁ...